El presente texto analiza la expedición de Sebastián Vizcaíno a Japón entre 1611 y 1614, en el contexto de las exploraciones transpacíficas impulsadas por la monarquía hispánica. Más allá de su dimensión diplomática, la misión estuvo profundamente marcada por la persistencia de imaginarios geográficos, en particular por el mito de las islas ricas en oro y plata, cuya búsqueda orientó buena parte de los esfuerzos exploratorios en el Pacífico. El artículo examina los antecedentes de las relaciones entre Japón y Nueva España, desde el naufragio de Rodrigo de Vivero y los primeros acercamientos políticos, hasta la formulación de proyectos comerciales y diplomáticos que buscaban articular un vínculo más estable entre ambos espacios. Para ello, se recurre al análisis crítico de fuentes primarias, de documentación cartográfica y de crónicas de la época, contrastadas con la historiografía especializada sobre las relaciones transpacíficas. En este marco, la expedición de Sebastián Vizcaíno se concibió como una misión de reconocimiento con objetivos definidos: reforzar la presencia hispánica en el Pacífico y, sobre todo, localizar las míticas islas de metales preciosos que durante décadas alimentaron expectativas imperiales y orientaron la exploración oceánica. Finalmente, el artículo propone una relectura de la expedición de Vizcaíno como evidencia del impacto político de los imaginarios geográficos y cartográficos, cuyos efectos fueron reales aun cuando las legendarias islas del oro y la plata nunca lo fueron.
Palabras clave:
Sebastián Vizcaíno; océano Pacífico; relaciones Japón-Nueva España; islas del oro y la plata; imaginarios marítimos
Fuente: Tomado de Iapam por
Fuente: Tomado de Maris Pacifici por
Fuente: Adaptado de Maris Pacifici por
Fuente: Elaboración propia, adaptado de
Fuente: Elaboración propia, adaptado de